Las ideas.

“Más deliciosa que un Virginia Superslims luego de haberse cepillado los dientes”. Felipe Morris
* * *
No digo ni pretendo que sea la receptora perfecta; tampoco afirmo que seamos idénticos en nuestra concepciones. Pero por mucho, es lo mejor que he conseguido en este campo, el de las ideas. La Dorada y yo sabemos de lo [...]

La Dorada, primera entrega.

Con La Dorada (este es un nombre que tomé con toda libertad de la novela corta de Ayn Rand, Himno) no tenemos una relación, digamos, convencional. Podríamos decir que por el momento nos hablamos y que eso nos beneficia a ambos; eso es lo que importa. Para ser honesto nuestra relación, si así podemos llamarla, es algo chata. Si quisiéramos novelarla no podíamos porque nuestra historia no tiene trama. Ni hechos concretos.

Nuestros cuerpos

Como título elegí Nuestros cuerpos pero mientras escribía eso, decidí que solamente hablaría del cuerpo de ella. El mío esta bien por ahora y no necesita descripción.  A decir verdad el de La Dorada también merece pocas palabras, habría que, en todo caso, contemplarlo para hacerse un juicio justo. Pero trataré de hacer mi mejor [...]

El desprecio dorado

El desprecio no es un juego al que me sienta invitado.
“Oh Dorada, no me gusta que me impacientes”. Este pensamiento puede resultar en palabras concretas. Si lo hacen significaría un ataque poco elegante.
Música, poesía light, que siempre fueron mi fuente asible de conocimiento, o de afirmación de ideas preinstaladas. “No cambiaré por ti/ mi fe, mi fin/ mi plan, mi amor/ ni mi dolor” (cortesía de Toto). Randianamente he decidido que mi vida cumpla con un propósito ya establecido desde hace muchos años. [...]

En la soledad de la masturbación

Introito
En la soledad de la masturbación, entre el tedio del estudio y música patética de los setenta, es increíble como uno se conoce. La primera forma de autoconocimiento es ser conciente de cuánto uno se ignora. Para que esto suceda es necesario dejar de mentir, reconocerse como lo que uno es. Aunque uno sea un [...]

Me escapé

Me despedí de la tormentosa brevedad y vorágine de Facebook. ¡Cuántas horas tiradas la basura! no recuerdo haber hecho nada productivo allí. Quienes me leían, salvando a dos o tres personas, eran unos débiles intelectuales. Con esto no quiero decir que mereciera yo lectores cultos. Faltan años para eso, o quizá nunca lo alcance. Mientras [...]